La fiscalía del tribunal de París que juzga el caso llamado de los “quesitos mágicos”, con el que unas 5.000 personas fueron estafadas en Chile, pidió una pena de seis años de prisión y 500.000 euros para su presunta instigadora.En su alegato, el fiscal fue muy duro con Gilberte Van Erpe, de 74 años y quien no asistió al proceso, afirmando que su vida sólo ha sido una serie de mentiras e imposturas.