A pesar de las críticas mundiales por la matanza de miles de animales, los restaurantes en la ciudad de Yulin, al sur de China, comenzaron ayer el polémico festival anual de carne de perro. El gobierno local se distanció de la organización y anunció restricciones, pero los comerciantes afirman que están registrando un “excelente” nivel de ventas.Los propietarios de los restaurantes defendieron el festival y aseguraron que comer carne de perro es tradición durante el verano. En tanto, los defensores de los derechos de los animales sostienen que el festival no tiene valor cultural y que sólo se inventó con fines comerciales.
Pese a las críticas, se hizo la feria en la que mataron a 10 mil perros
