El presidente de México, Enrique Peña Nieto, reconoció que en su país hay incredulidad y desconfianza, y no supo explicar por qué aún no ha visitado Iguala, donde hace más de cinco meses desaparecieron 43 estudiantes, cuyos padres afirmaron que el gobierno no los autorizó a inspeccionar cuarteles, pese a que les había prometido que se los permitiría.Mientras tanto, un grupo de expertos de diferentes nacionalidades de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se aprestaba a comenzar una investigación independiente sobre la desaparición y el supuesto asesinato de los 43 alumnos de la escuela normal rural de Ayotzinapa, con el objeto de producir un informe dentro de seis meses.
Peña Nieto reconoció la desconfianza en México