El príncipe Guillermo y su esposa Catalina enviaron este martes dulces al grupo de incondicionales que lleva días aguardando el nacimiento de su segundo hijo ante el hospital Saint Mary de Londres.La mañana estuvo animada ante el hospital porque el rumor de que Catalina estaba a punto de ser ingresada para el parto llevó al lugar a un batallón de periodistas.
Nunca mejor dicho "en la dulce espera"
