Con su obsesión por buscar la rosa perfecta, los creadores de rosas se han olvidado del aroma, un criterio que los países productores de África y América Latina han relegado al segundo plano."De 1930 a 1980, era necesario que las rosas fueran como [cristal de] Baccarat, en forma de cono, con pétalos que se abrían delicadamente. Las flores en forma hélice de avión estaban de moda", cuenta Maurice Jay, presidente de la Sociedad Francesa de Rosas, que promueve la rosa desde hace más de un siglo.
Nos hemos olvidado del aroma de las rosas
