Después de padecer abstinencia, Nicolás, un mono capuchino, logró superar una adicción al alcohol impuesta con crueldad por sus antiguos dueños y ahora está protegido en un Centro de Primates de Santiago, donde junto a él un centenar de primates víctimas del tráfico recuperaron su dignidad. Antigua mascota de comerciantes de Santiago, sin sus colmillos y obligado a fumar y beber, arribó como un adicto hace más de una década al Centro de Rehabilitación de Primates de Peñaflor, en las afueras de Santiago."A los dueños les gustaba darle alcohol, porque les gustaba la reacción que tenía al tomar. Se ponía más agresivo y entonces eso les causaba risa", cuenta Nicole Rivera Helbig, veterinaria responsable del centro, mientras acaricia a Nicolás, que parece incomodarse con la presencia de la cámara de la AFP.
Nicolás, un mono recuperado del alcohol
