Los alpinistas llevan años quejándose de que ya hay demasiada gente en el monte Everest, unas aglomeraciones que hacen que la escalada sea cada vez menos agradable y más peligrosa.Precisamente la semana pasada, Junko Tabei, la montañera japonesa que en 1975 se convirtió en la primera mujer en conquistar la cima más alta del mundo, manifestó su preocupación a causa de los cientos de montañeros que tratan de escalar el Everest cada año.
Nepal plantea prohibir el acceso al Everest a escaladores novatos
