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Muchos dicen que esperan que la gira ayude a impulsar un acercamiento que genere beneficios tangibles. El argentino considera que medio siglo de hostilidades entre EE.UU. y Cuba polarizaron la política latinoamericana.

Los cubanos confían en un cambio tras la visita papal de Francisco

Diecisiete años atrás, un arzobispo argentino recién nombrado comentó lo que representaba una visita papal a Cuba. “La Iglesia viene a ofrecerles, en la presencia, la voz y la misión profética del Sumo Pontífice, un camino de paz, justicia y libertad verdaderas”, escribió Jorge Mario Bergoglio. “No todo será igual después de su partida”.Millones de cubanos esperan que esas palabras escritas en ocasión de la visita de Juan Pablo II a Cuba en 1998 se hagan realidad cuando su autor, el hoy papa Francisco, pise La Habana mañana.

Los cubanos se muestran entusiasmados con la visita de 10 días del pontífice a Cuba y Estados Unidos dado que Francisco medió en el proceso que culminó con la reanudación de relaciones entre los dos países. Muchos dicen que esperan que la gira ayude a impulsar lo que hasta ahora es un acercamiento más bien abstracto y comience a generar beneficios tangibles para los ciudadanos.
“El Papa logró restablecer las relaciones entre ambos países”, manifestó Miguel Marcelino, miembro de una cooperativa de servicios de jardinería propiedad de los trabajadores. Agregó que el pontífice viene ahora a Cuba “en parte para que haya más fuerza en esa relación”.En una serie de entrevistas en La Habana llevadas a cabo esta semana, casi todos los consultados dijeron que irían el domingo a la misa de Francisco en la Plaza de la Revolución. Casi nadie indicó que pensaba hacerlo por su fe.“Yo nunca he ido a una misa. No sé lo que es eso”, indicó José Manuel Echeverría, quien maneja una mototaxi. Agregó que iría a la plaza para presenciar un evento que espera tenga gran significado histórico.“Viene a La Habana y de La Habana sigue a los Estados Unidos”, expresó Echeverría. “¿Es obvio, no?”. Dirigentes del Vaticano aseguran que la misión del Papa es pastoral, no política, y que la gente no debe esperar mensaje político alguno. Pero quienes siguen de cerca a Francisco creen que el santo padre piensa lo mismo que muchos cubanos y ve la visita como un nuevo paso en la normalización de relaciones entre Washington y La Habana.“Francisco no asumirá posturas explícitamente políticas cuando esté aquí, pero todo lo que haga tendrá implicaciones profundamente políticas”, sostuvo Austen Ivereigh, autor de El gran reformador: Francisco, retrato de un Papa radical.El Papa considera que medio siglo de hostilidades entre Estados Unidos y Cuba polarizaron la política latinoamericana, obligando a la gente a elegir entre las visiones de Washington y La Habana, según Ivereigh.Si bien el Papa valora los logros sociales de la revolución cubana, como la atención médica universal y educación gratis, ha criticado desde siempre las décadas de represión. Considera que ayudando a curar las heridas entre Estados Unidos y Cuba despejará el camino hacia un nuevo sistema que atienda las necesidades de los pobres en un ambiente de libertad, sin los excesos del capitalismo, ofreciendo un posible modelo para la región.“Tiene una visión muy ambiciosa para América Latina y Cuba desempeña un papel clave en todo eso”, dijo Ivereigh.Francisco ha restado importancia a su papel en el deshielo, diciendo que hizo “pequeñas cosas”. Sin embargo, tanto el presidente Obama como Castro agradecieron su intervención en diciembre del 2014 al anunciar la reanudación de relaciones. ►Apoyo de francisco al "deshielo". El respaldo del Papa al "deshielo" con Estados Unidos probablemente fue un factor importante para Raúl Castro, cuyo gobierno comunista ha enfrentado a su poderoso vecino por décadas.Fuente: AP

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