Lo que el ataque nuclear no les arrebató, se lo quita ahora la edad.Setenta años han pasado desde que Estados Unidos sorprendió al mundo lanzado dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Ante la reunión que mantendrán esta semana las potencias nucleares para discutir el acuerdo de desarme de referencia, los ahora frágiles sobrevivientes advierten que esta podría ser la última ocasión para utilizar su horror personal para agilizar los trabajos.
Lo que el ataque nuclear no les sacó, se lo quita la edad
