Estados Unidos entró en la recta final de la campaña de las elecciones legislativas que se celebrarán mañana y que, según los sondeos de opinión, no pintan nada bien para el Partido Demócrata del presidente Barack Obama.
Las elecciones de mañana deciden quién controlará el Congreso y 36 gobernaciones en los dos años de gestión que le restan.
Las legislativas en Estados Unidos no pintan bien para Obama

Los comicios determinarán el partido que controlará la Cámara de Representantes, el Senado y los asientos de treinta y seis gobernadores estatales durante los últimos dos años de Obama como inquilino de la Casa Blanca.
Nadie parece dudar en este país de que la Cámara de Representantes previsiblemente continuará en manos republicanas.
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La gran batalla electoral, pues, se vislumbra en el Senado, donde se elige un tercio de los escaños y donde a los conservadores les bastan seis escaños más para arrebatar la mayoría a los demócratas.
Aunque Obama no se presenta directamente a las elecciones, el veredicto de las urnas será el mejor termómetro para medir el sentir del electorado, que tradicionalmente suele dar la espalda al partido gobernante en este tipo de sufragios.
A dos días de los comicios, un nuevo sondeo confirmó hoy la impopularidad del presidente, cuya participación en la campaña para el Senado ha sido casi invisible, sólo apareció en sólidos feudos demócratas, para no socavar a los candidatos de su partido.
Sólo el 44 % de los estadounidenses tiene una opinión positiva del mandatario, según una encuesta publicada por el diario The Washington Post y la cadena ABC.
El 50% de los encuestados, sin embargo, confiesa una “opinión desfavorable” del presidente, señala el estudio demoscópico, divulgado en un momento en que muchos ciudadanos no perciben aún en sus bolsillos la incipiente mejora de la economía.
Un último esfuerzoObama efectuó ayer un último esfuerzo de campaña en apoyo a los demócratas que disputarán las gubernaturas de Connecticut y Pennsylvania.
Sin embargo, personas disgustadas con la política migratoria federal que interrumpieron repetidamente al mandatario fueron retiradas del lugar; una de ellas llevaba una camiseta que decía “Obama deporta a parientes”. El presidente dijo a la multitud que él apoya una reforma migratoria y explicó: “No soy yo quien la bloquea”.