Una lagartija murió de estreñimiento, el peor que se haya encontrado en un animal. El bolo fecal considerado el de mayor tamaño registrado en un animal vivo en relación a su masa corporal.
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La lagartija de cola rizada encontrada en Florida (EE.UU.) tuvo que ser sacrificada luego de descubrirse que sufría de un grave caso de estreñimiento causado por la presencia en su interior de una bola de excremento de tamaño récord.
Natalie Claunch, candidata a doctora en la Escuela de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Florida, capturó al reptil mientras estudiaba esa especie para un proyecto de fisiología. "Cuando lo atrapamos, asumimos que el animal estaba listo para poner huevos", aseguró. Sin embargo, la hembra no estaba embarazada.
La generalizada hinchazón del animal, hasta ese entonces sin una explicación, llevó a Claunch a acudir a Edward Stanley, director de un laboratorio del Museo de Florida. Con su ayuda se le realizó una tomografía a la lagartija y se descubrió un enorme bolo fecal que ocupaba el 35 % del volumen total de su cuerpo. Esa masa había desplazado sus órganos y a duras penas había dejado espacio para el corazón, los pulmones y el hígado. "Debe haber sido una situación muy incómoda para la pobre lagartija", manifiesta Stanley.
Este espécimen de 'Leiocephalus carinatus' estaba muriendo de hambre a causa de su condición, por lo que los investigadores tomaron la decisión de sacrificarlo. Tras la autopsia, se descubrió que la hez pesaba 22 gramos, es decir, aproximadamente el 78,5 % de la masa corporal de la lagartija. "Representa la mayor proporción de heces en relación a la masa corporal registrada en un animal vivo", escribió Claunch.
El problema gastrointestinal de la lagartija fue en gran medida provocado por sus hábitos alimenticios fuera de su hábitat natural. El animal se alimentaba de restos de comida humana de una pizzería de la ciudad de Cocoa Beach —una alimentación con alto contenido de grasa— y de pequeños insectos y lagartijas de menor tamaño, atraídos por el olor a comida del local. A eso se suman pequeñas cantidades de arena con cada trozo de comida que tomaba del suelo. Esa combinación provocó un bolo escaso de nutrientes que no pudo digerir.
