El presidente de Bolivia, Evo Morales, es un gran seguidor del papa Francisco y dijo que no podría estar más feliz de que ambos estén de acuerdo en que el capitalismo fomenta la desigualdad social y deja a los pobres atrás.Pero hasta que Francisco fue elegido como papa en 2013 —e incluso ahora, aunque en menor grado— su gobierno ha tenido una accidentada relación con la Iglesia católica.
La visita del Papa a Bolivia se tensiona por la relación entre el Estado y la Iglesia
