Tessa Evans nació sin nariz. Sus padres irlandeses sabían que la niña venía al mundo con esa malformación congénita, conocida como arrinia y extremadamente rara (47 casos conocidos en el mundo).Durante dos años, Nathan y Garinne Evans tuvieron tiempo para convertir el trauma en esperanza, y en hacer partícipes a todo el que quisiera gracias a la complicidad de sus médicos y de la comunidad de las impresoras en 3-D...
La niña que verá crecer su nariz gracias a una impresora 3D
