Nada revela mejor la naturaleza de la especie humana que sus contrastes. Mientras millones de refugiados sirios huyen a Europa, los príncipes de los vecinos países del Golfo Pérsico derrochan millones de dólares en sus vacaciones estivales. Y en Occidente, con los mismos ojos que contemplamos la tragedia de los desplazados, admiramos la opulencia de los otros jovenzuelos, nacidos en cuna de petróleo.Sheikh Rashid, éxtasis y muerte
La extravagante vida de los príncipes de Arabia

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