En su casa del Pirineo, de la que sólo se aleja cada martes para participar en un programa de televisión en Barcelona, Segarra confiesa que se enfrentó a la cinta "con algún prejuicio". "Es muy raro ver una película basada en hechos reales y haberlos vivido", explica al teléfono. Lo que más le ha incomodado es la poca profundidad psicológica de los personajes y que se presente al más legendario de los ochomiles como a un "monstruo"."Te deja la sensación de que es un lugar salvaje, despiadado, donde la gente se enfrenta a la montaña porque es ambiciosa, irrespetuosa y está mal preparada. Viéndola parece que la montaña es súper dramática, y no es cierto. Es como ir a una autopista en hora punta y con accidentes".
La española que Hollywood borró de "Everest"
