Una rebatiña de gaviotas se alimenta de ranas que agonizan en un caldo pestilente que flota en aguas ribereñas poco profundas del lago más alto del mundo, el Titicaca, muy cerca de La Paz.La mortandad de estas ranas, únicas en su especie y apetecidas por curanderos indígenas que le atribuyen poderes afrodisiacos, encendió las alarmas entre los lugareños aymaras que dicen que la contaminación está diezmando las especies nativas y ha afectado su forma de vida tradicional.
La contaminación amenaza a uno de los grandes lagos
