En su viaje a Sudamérica, el papa Francisco reforzó como pontífice de una nueva clase al disculparse con los indígenas por crímenes de la Iglesia cometidos hace más de medio milenio e incluso hacer una parada en un Burger King para cambiarse de ropa y asearse antes de celebrar una misa.El primer papa latinoamericano escogió tres de los países más pobres de la región —Ecuador, Bolivia y Paraguay— y empleó sus discursos y homilías para tratar temas que se han convertido en pilares de su papado: el respeto a los pobres y al planeta, y una apasionada llamada a rechazar lo que considera un cruel sistema capitalista que esquilma los recursos del planeta y produce riquezas para unos pocos.
Francisco reforzó su imagen tras la gira sudamericana
