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Por el Jueves Santo

Francisco lavó los pies de 12 presos en una cárcel de las afueras de Roma

El papa Francisco celebró por quinta vez una misa del Jueves Santo en una prisión lavando los pies de 12 detenidos, en las afueras de la ciudad de Roma, y pidió que el gesto sirva "para que seamos más amigos y hermanos en el servicio a los demás".

"Es un gesto que hacían los esclavos, cuando no había asfalto en las calles y la gente llegaba a las casas con polvo en los pies. Y es lo que hace Jesús: un gesto de esclavo, él que tenía todo el poder", recordó el Pontífice al celebrar la misa de la Cena del Señor, según se denomina en la tradición católica.

Tras el mensaje, Francisco lavó los pies a 12 de ellos: nueve italianos, un brasileño, un marfileño y un marroquí. A cada uno les besó luego los pies, como hizo la semana pasada con los líderes de Sudán del Sur, para reclamarles una paz efectiva en el país africano.

"Jesús luego les aconsejó a quienes lavó: hagan este gesto el uno al otro, sírvanse el uno al otro, sean hermanos en el servicio, no en la ambición de quien domina al otro, sí servicio", les dijo el Papa desde el altar improvisado dentro de la estructura penitenciaria.

"Haré este gesto para imitar el gesto de Jesús. El obispo no es el más importante, debe ser el más servidor. Cada uno de nosotros tiene que ser servidor de los demás. Es la regla del Evangelio, la regla del servicio, no de hacer el mal o humillar a los demás", agregó luego durante la homilía que improvisó, en italiano, en la cárcel.

"Entre ustedes, el más grande debe servir al más pequeño. El que se sienta más grande debe ser el servidor. Es verdad que en la vida hay problemas, peleamos entre nosotros, pero esto debe ser una cosa pasajera. Que este gesto ayude a que seamos más amigos y hermanos en el servicio" "Entre ustedes, el más grande debe servir al más pequeño. El que se sienta más grande debe ser el servidor. Es verdad que en la vida hay problemas, peleamos entre nosotros, pero esto debe ser una cosa pasajera. Que este gesto ayude a que seamos más amigos y hermanos en el servicio"

Papa Francisco

La prisión, que se inauguró en 1991 y se amplió en 2012, tiene a casi la mitad de reclusos extranjeros (42,5%). En esta cárcel, clasificada según el sistema italiano como una "prisión de distrito", básicamente se detiene a personas en espera de juicio o se las condena a menos de 5 años.

Apenas llegado al centro ubicado 60 kilómetros al sur de Roma, Bergoglio fue recibido por la directora de la institución, Maria Donata Iannantuono; su subdirectora, Pia Palmeri; la comandante de la policía de prisiones, Maria Luisa Abbossida, y el capellán del centro, Franco Diamante.

La de Velletri es la quinta prisión que visita Francisco como Papa en Jueves Santo, tras la cárcel Regina Coeli de Roma, a pocos pasos del Vaticano, en 2018; la de Paliano en 2017; la de Rebibbia en 2015 y el centro de detención para menores de Casal de Marmo en 2013, al poco de haber sido elegido Papa.

El Pontífice había iniciado las celebraciones del Jueves Santo con una misa en la Basílica de San Pedro, en la que convocó a 1.800 sacerdotes a ser "imagen de los pobres y los oprimidos".

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