Estoica al paso del tsunami tras el terremoto en Chile de este miércoles, una estatua de San Pedro –el santo de los pescadores– acompañaba en una playa de Coquimbo a varios trabajadores que recolectaban partes de sus embarcaciones, lanzadas a más de 600 metros del mar por la fuerza del agua.“Pensé que no iba a quedar nada acá”, comentó a la prensa Armando Tapia, de 60 años, mientras limpiaba su bote, El Pelusa, festejando que resistió y está entero.
Festeja que su bote resistió a la furia del tsunami
