Se trata de inmensas figuras humanas que se han enmarcado en el realismo donde el artista reproduce fielmente todos los detalles de la anatomía humana, de manera deslumbrante, en situaciones donde asoman el alma y la vida.
La exposición recibe al visitante con el inmenso rostro de un hombre dormido, su mejilla sobre la superficie, la comisura de los labios apenas desplegada, por donde se vislumbran los dientes, la barba de pocos días apenas crecida, los ojos cerrados, apretados, cada detalle que hace pensar que esa escultura está a punto de despertar.
El artista nacido en 1958 en Melbourne, Australia, reside actualmente en Londres, es poco amigo de la prensa y suele trabajar solo, en un pequeño taller del norte londinense, donde pasa horas trabajando en sus obras de manera meticulosa y casi devocional.
La exposición en Proa reúne nueve de sus esculturas, un número amplio si se piensa que desde sus comienzos y hasta la actualidad, Mueck lleva realizadas 40 figuras humanas, con las que ha sido aclamado en exposiciones en Japón, Australia, Nueva Zelanda, México y otras partes del mundo.
Sus obras son para quedarse horas mirando, como la de una pareja de abuelos, una de las centrales, recostados sobre la playa.
La muestra estará disponible hasta el 14 de diciembre.
El hiperrealismo más potente
Todas las obras de Mueck están a punto de ponerse en movimiento, levantarse, caminar, girar la cabeza como el joven en jeans que se levanta la remera para mirar asombrado la herida causada por un cuchillo, o la mujer con bolsas de compras en sus manos, cara cansada, un bebito pequeño que asoma por la solapa de su sobre todo, algunas de las obras de la exposición.
“El hiperrealismo es una corriente que brinda mucha información del contexto de los personajes mientras que la obra de Mueck hace todo lo contrario: son neutrales, los títulos no añaden nada del personaje, el espectador no sabe nada de esa persona, cómo es, hacia dónde va, qué está haciendo”, explica la curadora Grazia Quaroni.
Según esta especialista italiana, en los trabajos de Mueck “no hay narrativa, no hay retrato, no hay involucramiento del artista con la psiquis de los personajes. Es un campo de libertad que se da entre la obra y el espectador”, y con esto la italiana da a entender que, de alguna manera, el sentido de lo que pasa ahí, lo que uno encuentra en esa obra, es “lo que trae cada espectador”.
Luego viajará al Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Brasil, del 19 de marzo al 1 de junio de 2014.
