En el país que más reclama sus colmillos y cuyo furor por el marfil está poniendo en riesgo la supervivencia de su especie, los elefantes han encontrado la libertad: diez mil kilómetros de reserva natural gobernada por paquidermos salvajes con la que se busca concienciar.Resulta irónico, dice un turista procedente del sureste asiático al llegar a la reserva natural de Mengyang, en el sur del país y ubicada en la comarca de Xishuangbanna, la llamada "Tailandia china", limítrofe con Laos y Birmania (Myanmar).
El último santuario del elefante chino
