El truco de construcción japonés para evitar usar clavos en sus templos milenarios

Un antiguo truco de construcción permite mantener estructuras milenarias intactas en Japón sin usar clavos ni metales

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

Los templos más antiguos de Japón conservan su firmeza estructural mediante un truco sumamente efectivo. Los artesanos prescinden por completo de los clavos modernos, los tornillos o cualquier pieza metálica para unir los cimientos. La práctica, transmitida de generación en generación, recibe el nombre de kigumi.

Dicho método de carpintería consiste en tallar las uniones de madera con una precisión milimétrica, logrando que encajen a la perfección como si fuesen las piezas de un rompecabezas. Las vigas o los pilares de una construcción se entrelazan formando un núcleo sólido. Los maestros responsables de realizar el arduo trabajo reciben el título de miyadaiku.

El ingenioso truco japonés

Este truco sigue siendo utilizado para reparar antiguos templos japoneses.

Evitar las fijaciones de metal trae consigo grandes ventajas prácticas. Las herramientas modernas de hierro terminan oxidadas cuando la humedad penetra la fibra de los árboles. El sistema tradicional orgánico permite que el material se expanda durante los veranos lluviosos o se contraiga en épocas secas sin forzar la integridad del recinto.

Los temblores constantes en la región también justifican el rechazo a los elementos demasiado rígidos. Las juntas talladas a mano tienen la capacidad de moverse levemente ante la actividad sísmica. La propia flexibilidad absorbe las fuertes vibraciones, distribuyendo la energía por todo el espacio para salvar a las estructuras de sufrir daños irreversibles.

Técnica ancestral

Formar a un experto capaz de lograr cortes perfectos demanda años de intenso aprendizaje continuo. Los carpinteros especializados estudian las vetas, analizan las curvas naturales o miden la resistencia de cada bloque antes de incorporarlo. Ciertas uniones, llamadas tsugite, conectan dos maderos para ganar longitud, mientras los ensambles shiguchi traban pilares en diferentes ángulos creando el esqueleto completo.

Los templos japoneses utilizan esta técnica de construcción.

Cualquier espacio vacío por más pequeño que sea terminaría debilitando el conjunto arquitectónico. La compleja costumbre asiática supera los catorce siglos de historia documentada, aplicándose en santuarios erigidos originalmente hacia el año 593.

El enfoque resulta sumamente sostenible porque facilita desarmar, reparar o reemplazar maderas dañadas individualmente sin derribar el santuario entero, minimizando la generación de residuos.

En pocas palabras

  • Truco de construcción: artesanos japoneses evitan clavos y metales en templos milenarios usando el kigumi.
  • Técnica ancestral: el kigumi se basa en uniones de madera talladas con precisión milimétrica, permitiendo flexibilidad ante sismos y humedad.
  • Sostenibilidad: el muevo facilita el desarme y reparación de partes dañadas sin demoler la estructura completa.
Resumen generado por Thinkindot AI

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