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El Tribunal de Cuentas de Brasil acusó a la presidenta del país vecino por delitos de responsabilidad fiscal, hecho que animó a la oposición a iniciar el proceso de destitución.

El rechazo de balances reflotó la posibilidad de enjuiciar a Dilma Rousseff

Un nuevo rechazo del Tribunal de Cuentas a los balances del gobierno de Dilma Rousseff ha animado a la oposición brasileña, que sostuvo que ese fallo “comprueba” que ha violado la ley y que debe ser sometida a un juicio político.

El trámite para el inicio de un proceso con miras a la pérdida del mandato de Rousseff comenzó este martes en la Cámara baja, pero ese mismo día el Tribunal Supremo lo suspendió hasta el miércoles de la semana próxima, cuando establecerá algunos procedimientos para el juicio que han sido puestos en duda por el oficialismo.

Ese paréntesis fue interrumpido por una decisión del Tribunal de Cuentas, que rechazó los alegatos presentados por el gobierno sobre unas irregularidades en sus balances de 2014, que según ese órgano de contraloría han continuado este año, lo cual ha dado pie a la oposición para poner en marcha el proceso contra Rousseff.

El Tribunal de Cuentas “ha dicho otra vez que la presidenta incumplió la ley” e incurrió en un “delito de responsabilidad”, que según la Constitución puede llevar a su destitución, declaró ayer el senador Aécio Neves, presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la principal fuerza opositora del país.

Uno de los principales alegatos del Gobierno fue que el atraso en el envío de recursos a la banca pública es “común” y que ya ocurrió durante las gestiones de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), antecesores de Rousseff.

Sin embargo, el Tribunal rechazó por unanimidad ese argumento y ratificó la sentencia dictada a mediados de año, la cual dice que se trata de “irregularidades graves” y prueban que “el Ejecutivo usó la banca pública para financiarse”, en un “claro incumplimiento” de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que disciplina el gasto público. “Lo que estamos discutiendo es exactamente eso. Si el Gobierno cumplió o no cumplió la ley, y el Tribunal de Cuentas dice que no”, apuntó el presidente del PSDB, uno de los partidos de oposición que han promovido la apertura del juicio político contra Rousseff.

La oposición también anunció ayer que obstruirá con mecanismos del reglamento interno de la Cámara de Diputados todas las votaciones que están pendientes hasta tanto el Supremo no permita reanudar el proceso con vistas al juicio político .

Esa decisión pone en riesgo la aprobación de algunas medidas del ajuste fiscal propuesto por el Gobierno para intentar enderezar la maltrecha economía del país, pero el diputado José Mendonça Bezerra Filho, jefe del grupo del partido Demócratas, afirmó que “lo más importante para Brasil es comenzar” el proceso contra Rousseff.

Rousseff viajó ayer hacia Buenos Aires para asistir a los actos de investidura del nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, y, como manda el protocolo, el vicepresidente, Michel Temer, quedó a cargo de la Presidencia en su ausencia.

Corrupción

►Proceso a Cunha. El Consejo de Ética de la Cámara Baja de Brasil reinició el proceso con vistas a la pérdida del escaño del presidente de Diputados, Eduardo Cunha, acusado de corrupto descubiertos en la estatal Petrobras.

►A las trompadas. La reapertura del proceso a Cunha ocurrió en una tensa sesión en la que diputados del oficialismo y la oposición llegaron a empujarse y hasta se lanzaron algunos puñetazos sin ningún acierto.

Fuente: AP

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