El ascenso a las escarpadas montañas de los Andes no es lo que más preocupa a cientos de jóvenes mochileros de origen quechua, que recorren las elevadas montañas con sus mochilas cargadas de cocaína, y que buscan sacar del valle donde se produce el 60% de esa droga en Perú.Lo que más los angustia son las bandas armadas de ladrones que acechan los caminos y que pueden ser o uniformados corruptos u otros cargadores, que los roban a lo largo de un accidentado trayecto que toma entre tres y cinco días y que puede extenderse por más de 160 kilómetros.
El primer eslabón en el transporte de droga en Perú
