Por siglos Sarajevo fue conocida como "la Jerusalén de Europa", donde el cristianismo, el islamismo y el judaísmo vivían en armonía. En la década de 1990, sin embargo, la ciudad pasó a ser sinónimo de animosidad religiosa, cuando cristianos ortodoxos serbios y musulmanes bosnios se enfrascaron en guerras calamitosas.El papa Francisco espera restaurar parte del viejo legado el sábado, durante una visita a esta ciudad que hace tan solo dos décadas conmovió al mundo con sus francotiradores serbios y atentados contra civiles inocentes.
El Papa intenta cicatrizar profundas heridas en Bosnia
