Días después de clausurar una agitada reunión de obispos de todo el mundo, el papa Francisco volcó su atención el martes a cuestiones domésticas no menos ásperas.El pontífice emitió una enérgica advertencia a los burócratas del Vaticano a obedecer las leyes y reglas del Vaticano mientras reestructura la administración de la Santa Sede, en un indicio de que los encargados de instrumentar las reformas quizás necesitan encauzarse ellos mismos.
El papa Francisco quiere enderezar la burocracia del Vaticano
