La sociedad paraguaya se muestra cada vez más dividida entre los partidarios y detractores de un aborto para una niña de 10 años que tiene 5 meses de embarazo, en un caso en el que intervino Amnistía Internacional solicitando sin éxito la interrupción de la gestación.Monseñor Claudio Giménez, obispo del santuario mariano Caacupé y presidente de la Conferencia Episcopal, dijo en su Homilía de la misa dominical: “El país está dividido en dos: algunos quieren legalizar el aborto, el asesinato de un inocente que está aún en pleno período de gestación y, por el otro, los que se oponen a esa idea”.
La Iglesia Católica y medio país se oponen al aborto de la menor que gozaría de buena salud, según el gobierno.
El embarazo de una niña de 10 años divide a los paraguayos
