KINSHASA (Reuters) - No hay escasez de proteínas en el mercado de Gambela, en Kinshasa, donde hay desde vacas a antílopes y serpientes. Pero es en los cubos de metal vibrantes por el zumbido de los grillos, las termitas y los gusanos donde está el comercio más activo.Los expertos esperan que el amor por los insectos comestibles en la República Democrática del Congo pueda suponer la clave para acabar con el hambre, muy extendida entre sus cerca de 65 millones de habitantes, fomentando un hábito de consumo milenario.
El Congo implementará la cría de insectos contra el hambre
