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Hartos, los electores apostaron por algo diferente, pero el ganador perteneció por más de 30 años al sistema como miembro del PRI.

El “Bronco”, líder independiente, se quedó con el estado mexicano más rico

El triunfo histórico de un candidato independiente en una importante gobernación de México sacudió las elecciones intermedias en el país, en las que el partido del presidente Enrique Peña Nieto (PRI) retuvo su mayoría simple parlamentaria pese al desplome de popularidad del mandatario.Jaime Rodríguez el Bronco, un ex alcalde de 57 años de hablar franco e imagen ranchera, prometió iniciar una segunda revolución mexicana en el estado industrial de Nuevo León (Noreste), donde ayer se confirmó su triunfo con 48,86%.

“Nuevo León será el inicio de esta segunda revolución mexicana, que cambiará la conciencia y la actitud de muchos ¡Qué bueno que les vamos a dar seis años de vacaciones a los partidos que estaban gobernando!”, celebró Rodríguez la noche del domingo ante una multitud en la próspera capital del estado, Monterrey.El político, que en setiembre dejó su militancia de más de tres décadas en el PRI, acabó dando la sorpresa en unos comicios legislativos y locales que estrenaban la figura de la candidatura independiente y que tuvieron que sortear algunas quemas de boletas en el Sur del país.
Para el analista político José Antonio Crespo, la victoria de el Bronco demuestra el hartazgo hacia los partidos tradicionales de los ciudadanos de Nuevo León, cuyo saliente gobernador, Rodrigo Medina (PRI), ha sido acusado de enriquecerse ilícitamente, pero podría extenderse a otras regiones del país.En Sinaloa (Noroeste), los datos preliminares indican que Manuel Clouthier podría convertirse en el primer diputado federal independiente, mientras que en Guadalajara, la segunda ciudad más importante de México, el incipiente partido de izquierda Movimiento Ciudadano le arrebató la alcaldía al PRI.Para Luis Carlos Ugalde, ex presidente del instituto federal electoral, la victoria de el Bronco “es lo más relevante de la elección, porque tiene repercusiones políticas a largo plazo. Significa un desafío para los partidos, significa un precedente para 2018, donde seguramente habrá un candidato a la presidencia independiente y ojalá signifique un shock a los partidos para que se renueven”.

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