Dos soldados integrantes de la Guardia Nacional resultaron gravemente heridos este miércoles al ser atacados a balazos en un tiroteo frente a la estación Farragut West, en el centro de Washington, a menos de 500 metros de la Casa Blanca.
El tiroteo sucedió en una zona de Washington muy transitada por funcionarios y empleados públicos, y los investigadores apuntan a un acto intencionado. El sospechoso resultó gravemente herido y se encuentra en un hospital bajo custodia.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó en la red social X la noticia y las autoridades describieron a las víctimas como militares destacados en la capital.
El gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrissey, anunció primero la muerte de ambos y luego se desdijo, admitiendo que había “informaciones contradictorias” y que la policía describió el ataque como una “emboscada”.
La policía detuvo al sospechoso de provocar el ataque que, según informó el presidente Donald Trump, “está en estado crítico”.
A su vez, el director del FBI, Kash Patel, dijo que los dos miembros de la Guardia Nacional que recibieron disparos se encuentran en estado crítico, según reportó CBS News
Patel afirmó que el sospechoso, una vez recuperado, "será llevado ante la justicia" y que el FBI a través de todos sus colaboradores, investigará el ataque y lo procesará a nivel federal, calificando el tiroteo como un asunto de "seguridad nacional".
Fuentes de la investigación le comentaron a la CNN que el sospechoso actuó con rapidez y sin identificarse. El tiroteo desató una inmediata operación policial masiva y el ruido de sirenas invadió en cuestión de minutos la céntrica zona poco antes de las 15, en la víspera del feriado de Acción de Gracias.
La sorpresa para Donald Trump
El presidente estadounidense Donald Trump se mostró preocupado por el tiroteo sucedido cerca de la Casa Blanca. El mandatario publicó en su cuenta: “El animal que disparó a los dos guardias nacionales, ambos gravemente heridos y ahora en hospitales separados, también está gravemente herido, pero, a pesar de todo, pagará un precio muy alto”.
Mientras que el vicepresidente J. D. Vance pidió que “cualquiera que se considere una persona de fe rece” por las víctimas.
La Casa Blanca activó protocolos y restringió entradas y salidas temporalmente; la secretaria de prensa Karoline Leavitt confirmó que Trump fue informado de la “trágica situación”.
Decenas de agentes de distintos cuerpos se desplegaron en la escena donde se produjo el tiroteo, mientras helicópteros y un cordón policial mantenían la zona controlada y vallada, mientras decenas de periodistas cubrían el operativo.






