La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó a los “golpistas” que cuestionan a su gobierno y aseguró que ve “luz al final del túnel”, luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) le abriera un proceso por supuestas irregularidades en la campaña electoral y a horas de que otro órgano emita su postura ante denuncias por maniobras administrativas que podrían habilitar los pedidos de juicio político en su contra que hay en el Congreso.
“La democracia brasileña es fuerte y suficiente para prevenir que variantes golpistas tengan espacio en el escenario político brasileño”, afirmó la presidenta.
Rousseff criticó a los “golpistas” que buscan anticipar su salida del gobierno y pidió “imparcialidad” a los jueces luego de que el Tribunal Electoral comenzara a investigarla por financiamiento ilegal de la campaña que derivó en su reelección.
Por otro lado, la jefa de Estado se mostró confiada en que el Congreso “demostrará su compromiso con el país” y mantendrá los vetos que la mandataria le impuso a proyectos aprobados en las cámaras y que aumentarían el gasto público que el Gobierno intenta reducir al mínimo.
Reconoció además que en los últimos meses, en los que el país está inmerso en una profunda crisis económica, se ha visto amenazada por los mercados y hostigada por la oposición y recalcó que el único método reconocido para llegar al gobierno “es el voto directo en las urnas”.
El Tribunal Superior Electoral y el Tribunal de Cuentas de la Unión evalúan fallos que pueden alentar o frenar un juicio político por maniobras contables en el financiamiento de las campañas.
