El polémico obispo de Osorno Juan Barros, a un mes de ser nombrado por el Papa a pesar de peticiones en su contra, cosecha una creciente indignación de parte de sus feligreses, a los que pareciera temer porque acude a misas y reuniones acompañado de policías con perros y escoltas privados.El malestar del Movimiento de Laicos y Laicas de Osorno se tradujo en el incremento de las manifestaciones pacíficas para exigir la renuncia o remoción de Barros, de quien testigos afirman que presenció y no denunció los abusos sexuales de su mentor, el cura Fernando Karadima, el peor sacerdote de la Iglesia Católica chilena.
Crece la indignación en torno al obispo chileno que tiene que ir a misa acompañado de policías
