Las comunidades indígenas que lideran la rebelión contra las medidas de ajuste económico en Ecuador advirtieron este jueves que su lucha seguirá hasta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se vaya del país, a la vez que descartaron la posibilidad de cualquier tipo de diálogo con un gobierno al que tildaron de "asesino".
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A través de una declaración pública difundida por Europa Press, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) llamó a sus seguidores a "radicalizar" la protesta, con el sostenimiento de los bloqueos en calles y autopistas e incluso con las "tomas de gobernaciones y edificios públicos".
El pronunciamiento se conoció en momentos en que manifestantes indígenas mantenían retenidos a por lo menos seis policías en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), en Quito, y advirtieron que aplicarán sobre ellos la justicia ancestral si las fuerzas del orden atacan esa sede. Eso implicaría torturas y hasta en algunos casos la muerte
El gobierno calificó la situación como de secuestro y advirtió que la liberación de esas personas es "condición fundamental" para entablar cualquier diálogo.
