Bajo una avenida, en medio de Bangkok, unos aficionados a las peleas de gallos han improvisado un ring. Las apuestas a veces son exorbitantes pero la práctica está permitida en Tailandia, en nombre de la tradición.Los gritos de los gallos cubren el ruido de la circulación. En torno al modesto ring, unos diez hombres apuestan miles de bahts, el equivalente de algunas decenas de dólares.
Cerca del 2016 y todavía hay países con peleas de gallos
