Bento Rodriguez se convirtió en un pueblo fantasma en cuestión de minutos. Un mejunje de desechos mineros y agua dejó las casas en el esqueleto e impuso el silencio desolador de la evacuación y la muerte.Primero colapsó el dique de un embalse con 55 millones de metros cúbicos de mineral de hierro, luego otro con 7 millones de m3 de agua. Y, como quien vierte una jarra, la mezcla ocre cubrió lo que alguna fue este poblado ubicado en el estado de Minas Gerais (sudeste de Brasil), hogar de 620 familias.
Bento Rodrigues, el pueblo arrastrado por el tsunami minero en Brasil
