Por Sergio Gustavo AstorgaEl autor es analista internacional, Universidad Nacional de Cuyo
Balotaje en Brasil y miedo al retorno neoliberal
Por estas horas se vive un proceso electoral vacilante. Pues, tras el 5 de octubre, donde no sólo se votaba a los candidatos presidenciales sino también aspirantes a gobernaciones y a legislaturas, locales y municipales, se espera un escenario polarizado en el balotaje entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasileña. Son varios los factores que se han de tener en cuenta para comprenderlo.
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En los últimos años hubo una campaña mediática, política y económica, en contra del PT, donde en forma astuta la derecha puedo propagar sus discursos neoliberales. Los medios de comunicación no sólo han podido instalar a su arbitrio agenda de políticas, sino también candidatos presidenciales. El opositor Aécio Neves, ex gobernador de Minas Gerais, nieto del ex presidente Tancredo Neves, aunque perdió en su distrito electoral ha dejado una impronta en la gestión pública estadual.
Marina Silva, del Partido Socialista, llegó a esa posición tras la muerte en un accidente aéreo de su compañero de fórmula Eduardo Campos. Un constructo electoral, aunque tuvo un tercer lugar, tras el apoyo de una fracción de la clase media y de los sectores de trabajadores sindicalizados, críticos de la corrupción y de la mala distribución del presupuesto nacional. Los más del 20% de votos obtenidos se dispersan ahora entre el apoyo explícito a Neves y el abstencionismo. Las encuestas previas de Silva se aplicaron sólo en Río de Janeiro, donde habrá segunda vuelta entre los candidatos a la gobernación del PT y de Silva, este último con todas las chances de quedarse con la gobernación de una de las ciudades más importantes del país.
De los más de 140 millones de votantes, concurrió el 80% a las urnas, se espera que baje este porcentaje en favor de la candidata oficialista, Dilma Rousseff. Aunque se empleó el sistema electoral con voto electrónico, hubo algunas dificultades en comunidades donde debieron regresarse a sus casas sin emitir el sufragio. El 10% votó en blanco y nulo. Hay tendencia a la mayor presencia de un voto de apoyo antes de que un voto bronca.
Desde otra mirada, esta elección tiene un impacto en el contexto de las transformaciones de América Latina, donde amenaza el retorno de la derecha a los gobiernos populares y una redefinición del Estado. Con una apertura del comercio exterior, mayores relaciones políticas y económicas con Estados Unidos y Europa, donde se sabe que los intereses no están en el aporte al desarrollo nacional, sino los negocios transnacionales y a la apropiación de la renta petrolera. Petrobrás es una de las empresas con más expectativas de producción de crudo del mundo, con yacimientos casi vírgenes, convirtiéndose en las próximas décadas en la joya sudamericana junto con los recursos hídricos y la biodiversidad.
El concierto de la crisis económica global no ha beneficiado a los gobiernos populares, sin embargo la resistencia perdura y en algunos casos se profundizará. Si la derecha obtiene la victoria en Brasil serán años de incremento de la conflictividad social. y aunque se auspicien gobiernos innovadores en la gestión pública están llamados a claudicar nuevamente a favor del poder popular. Programas como Minha Casa, Minha Vida y otras políticas que han llevado a una transformación urbana de las megaciudades, junto con Bolsa Familia, Más médicos, Luz para Todos, regalías para educación y símbolos del PT, más que asistencialismo han significado auténtico motor de la movilidad social. Estas también se convierten en protagonistas en este nuevo referéndum nacional.