Cientos de pequeñas tortugas muertas han sido arrastradas al extremo este de Long Island en el último mes, una mortandad por la que los científicos culpan a las toxinas transmitidas a través del agua, que han alcanzado niveles sin precedentes por razones que no resultan del todo claras.Las necropsias practicadas a algunas de las más de 200 tortugas acuáticas dorso de diamante en North Fork de la isla apuntan a saxitoxina, una biotoxina marina producida en las floraciones de algas tóxicas que ha sido hallada en el agua a niveles 10 veces más de lo normal. El veneno se acumula en moluscos, que son consumidos por las tortugas en bahías y estuarios salobres, causando rápidamente parálisis y muerte.
Apuntan a una toxina por la muerte de tortugas
