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Unos 4 mil mendocinos padecen esta enfermedad relacionada con el envejecimiento. Es una patología irreversible, progresiva que afecta a la memoria, la conducta y la identidad. 

El Alzheimer es causa del 70% de las demencias en ancianos

Por Patricia Losada 

losada.patricia@diariouno.net.ar

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una patología neurodegenerativa progresiva e irreversible que lentamente afecta a la memoria, la identidad y la conducta con un gran impacto en el funcionamiento social de la población. En Mendoza se estima que hay unas 4.000 personas que la padecen, mientras que en Argentina la cifra llega a 600.000 enfermos. Otro dato significativo es que es responsable del 70% de las demencias en los ancianos (personas de 65 o más años). En muy pocas ocasiones aparece de forma precoz, es decir, alrededor de los 50 años.

El riesgo más importante para padecerla es el envejecimiento, por eso su aumento está relacionado con ese factor de la población, siendo la gran epidemia silenciosa del siglo XXI, duplicándose el número de afectados cada 20 años.

“Confunde la opinión pública, y no pocas veces médica, la tan mal denominada demencia senil, entidad inexistente, que se emplea para no decir Alzheimer. Su difusión y conocimiento son los pilares de un diagnóstico precoz y desde allí, contener, aunque más no sea, la velocidad de progresión del cuadro. A la vez que mejoramos la independencia del enfermo y, como consecuencia directa y muy importante, la carga y sobrecarga del hoy llamado  paciente oculto, es decir, el cuidador primario”, explica José Antonio Lorences, médico geriatra y psiquiatra.

El especialista añadió que no existe actualmente una cura que restituya a la persona a su estado previo, al igual que en la amplia mayoría de las enfermedades de los ancianos, como las cardiovasculares, reumáticas o metabólicas, pero todas tienen tratamiento con efectos positivos demostrados.

“Estos beneficios son mayores cuanto antes se inicie el tratamiento, pero para ello, como en cualquier enfermedad, se necesita indispensablemente un diagnóstico acertado, precoz,  con criterios actualizados. Hoy tal diagnóstico es totalmente clínico. Los estudios de imágenes cerebrales y en el líquido cefalorraquídeo no son imprescindibles”, dijo.

Aclaró que mucho más importante es observar los cambios que presenta la persona en su desempeño cotidiano, su conducta, su estado de ánimo, oscilaciones en la personalidad, la memoria y el lenguaje, diferenciándolos del perfil del envejecimiento normal o  senescencia.

En el mundo

El Alzheimer afecta a una de cada diez personas de más de 65 años y a casi la mitad de las mayores de 85 años. Se estima que actualmente existen 44 millones de personas con demencia, según datos de la Alzheimer’s Disease International (ADI). Esta cifra se duplicará cada 20 años (65,7 millones en 2030 y 115,4 millones en 2050). Como sucede dramáticamente con cada epidemia, se sentirá de manera más aguda en los países de bajos y medianos ingresos con respecto a los países desarrollados: mientras que en 2010, el 57,7% de todas las personas con demencia se encontraban en los países de bajos y medianos ingresos, se espera que en 2050 la proporción se extenderá a 70,5%. El número de personas de edad avanzada en el mundo en desarrollo está creciendo a un ritmo más rápido que otras regiones. El mayor aumento se va a producir en India, China y América Latina, según explican los expertos.

El entorno

Los cuidadores de personas con Alzheimer, sean estos familiares o asistentes de salud, son muy propensos a experimentar ansiedad y depresión. Cuidadores estresados tienen una menor respuesta inmune, visitan más al médico, toman más medicación y tienen una mayor tasa de mortalidad. “El enorme costo del cuidado de estos pacientes y el efecto sobre sus familiares sin dudas precipitarán una crisis de salud pública de proporciones sin precedentes”, comentó Lorences.

Hay formas hereditarias y otras esporádicas

Existen formas hereditarias y esporádicas de la enfermedad. Las formas hereditarias constituyen menos del 5% de los casos. Si bien en las formas esporádicas existen múltiples factores involucrados, se han determinado claros factores de riesgo. “La edad constituye el factor de riesgo independiente más importante relacionado con el desarrollo de la enfermedad. El otro factor destacable es la presencia de determinados polimorfismos asociados a la apolipoproteína E”, explica Lorences.

Otros factores de riesgo importantes involucrados son el bajo nivel de educación, el antecedente de traumatismo de cráneo y síndrome depresivo de presentación tardía (este último constituiría factor de riesgo y posible síntoma de la enfermedad). A pesar de los avances sobre el estudio de la enfermedad, el diagnóstico definitivo de la misma sigue siendo el hallazgo de ovillos neurofibrilares y placas amiloides en la autopsia o biopsia de los pacientes.

►"Confunde la opinión pública, y no pocas veces, médica, la tan mal denominada demencia senil, entidad inexistente, que se emplea para no decir Alzheimer” (José Antonio Lorences, médico geriatra).

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Olvidos. Un diagnóstico precoz retrasa la progresión de la enfermedad.

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