La tensión económica entre China y Estados Unidos da una pausa. Este lunes, el gobierno chino activó las medidas acordadas en la reciente cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en Busan. La tregua incluye la suspensión de aranceles, tasas portuarias y nuevos controles sobre precursores químicos del fentanilo.
Según EFE, la Comisión Arancelaria del Consejo de Estado confirmó que Pekín mantendrá por un año una moratoria sobre los llamados “aranceles recíprocos”, que habían sido impuestos como respuesta a las tarifas de Washington durante la guerra comercial.
Aunque China conservará un gravamen adicional del 10 % sobre algunos bienes estadounidenses, no especificó cuáles, sí anunció la eliminación de impuestos de hasta el 15 % sobre productos agrícolas y energéticos. En paralelo, Estados Unidos redujo sus aranceles promedio a los bienes chinos del 57 al 47 %.
El acuerdo también contempla reactivar el comercio agrícola bilateral y flexibilizar los controles de exportación de materiales estratégicos como las tierras raras, clave para la industria tecnológica.
Un buque de carga navega por el río Huangpu en Shanghái, China. Crédito: EFE/EPA/ALEX PLAVEVSKI.
Tasas portuarias y alivio para el transporte marítimo
Otra de las medidas inmediatas es la suspensión de las tasas portuarias impuestas por ambos países durante la última escalada comercial. Desde este lunes, los gravámenes que encarecían el transporte marítimo entre China y Estados Unidos quedarán sin efecto por un año.
El alivio coincide con la decisión de Washington de retirar sus investigaciones sobre los sectores marítimo y de astilleros chinos. Para las empresas logísticas, representa una reducción significativa de costos y mayor previsibilidad en las rutas transoceánicas.
Control de fentanilo y cooperación bilateral
China reforzará el control de exportaciones de 13 sustancias químicas utilizadas en la fabricación de drogas sintéticas como el fentanilo. Desde ahora, los envíos hacia Estados Unidos, México y Canadá requerirán licencias previas.
La medida busca evitar el desvío de productos químicos hacia el narcotráfico y responde al compromiso asumido por Xi Jinping y Trump en Busan. Washington sostiene que gran parte del fentanilo que llega a su territorio proviene de carteles mexicanos que utilizan precursores fabricados en China.
Con estas acciones, ambos gobiernos intentan estabilizar sus relaciones comerciales y reforzar la cooperación en temas sensibles.




