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El mandatario dijo que le dará lucha a la corrupción y que construirá un sistema judicial para erradicar la impunidad. Se solidarizó con Venezuela y Nicaragua por la grave crisis.

Abdo Benítez asumió con promesas en Paraguay

Mario Abdo Benítez,del conservador Partido Colorado, fue investido ayer como presidente de Paraguay y prometió desterrar la corrupción y construir un sistema judicial que erradique la impunidad, además de lanzar fuertes críticas a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, a los que acusó de "abusos de poder".

"La impunidad es el cáncer a vencer. ¿Por cuánto tiempo más nuestro pueblo va a aguantar a una Justicia implacable, rígida para los ciudadanos más humildes y complaciente para los que tienen influencia?", preguntó Abdo Benítez, que llega a la Presidencia a los 46 años. Y después de que su predecesor, el también colorado Horacio Cartes, entregara el bastón presidencial en el Congreso, sin que asistiera a la investidura.

El ex senador recordó que la ciudadanía ya se ha levantado contra la corrupción, en referencia a las recientes movilizaciones de repudio en Asunción contra varios escándalos que afectan a algunos legisladores del oficialismo.

Sobre la pobreza, que afecta al 26% de los más de 6,8 millones de paraguayos, según la Encuesta Permanente de Hogares, el flamante presidente urgió a disminuir el desempleo e impulsar una movilidad ascendente, junto a políticas tributarias que aseguren mayor recaudación.

"Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos de Venezuela y Nicaragua frente a los abusos del poder. Nuestras voces libertarias no callarán. Paraguay no va a mantenerse indiferente ante el sufrimiento de estos pueblos hermanos", manifestó Abdo Benítez. "Es hora de dejar a un lado la hipocresía y levantar la voz ante las injusticias", remarcó.

A la ceremonia de toma de mando asistieron los presidentes Mauricio Macri, de Argentina; Michel Temer, de Brasil; Tabaré Vázquez, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia; Iván Duque, de Colombia; Jimmy Morales, de Guatemala; y Tsia Ing Wen de Taiwán.

Abdo tiene el desafío de llegar a acuerdos con la oposición, pues carece de mayoría plena en el Congreso.

"Su partido se encuentra profundamente dividido y la oposición lo podrá acompañar si sus proyectos son genuinos, democráticos y si demuestra que su gobierno es aperturista", dijo el líder opositor Miguel Abdón Saguier, del partido Liberal.

El partido Colorado cuenta con 17 de 45 senadores y 41 de los 80 diputados.

Las diferencias entre colorados son tan hondas que Cartes, de su mismo partido, no estuvo en la ceremonia, ni tampoco siete senadores y 20 diputados de su corriente política.

También se ausentaron los parlamentarios del izquierdista Frente Amplio encabezados por su líder, el ex obispo católico y ex presidente, Fernando Lugo.

Saguier sostuvo que los opositores serán intransigentes como lo fueron con Cartes "cuando decidió quebrar las reglas de la institucionalidad para promover su reelección", en 2017.

En marzo de ese año, manifestantes opositores incendiaron una parte del edificio del Congreso, airados por una maniobra de senadores cartistas en connivencia con un sector minoritario de la oposición.

"Yo voy a respetar las instituciones", dijo Abdo Benítez a periodistas poco antes de su toma de mando."Quiero demostrar que mi compromiso es con el futuro de la República", agregó el hijo del ex secretario privado del dictador Alfredo Stroessner.

"Marito", un heredero de la dictadura

Marcado por pertenecer a una familia muy cercana al ex dictador Alfredo Stroessner, el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, del gobernante partido Colorado, se esfuerza por mostrar sus credenciales democráticas y republicanas sin renegar de sus orígenes.

Apodado "Marito", para diferenciarse de su padre del mismo nombre, un ex secretario privado del general Alfredo Stroessner, la relación de su familia con la dictadura de 35 años no influyó negativamente para su elección.

"No puedo olvidarme de recordar a mi padre, que fue un gran colorado", había dicho en su primer discurso luego de su proclamación tras vencer en los comicios de abril.

Su padre fue procesado por enriquecimiento ilícito. Fue uno de los primeros presos de la democracia que se instaló tras la caída de Stroessner, pero finalmente fue sobreseído.

Abdo, de 46 años, fue criado como un príncipe. Se formó en una de las mejores y más caras escuelas de Asunción, el Colegio San Andrés, donde los nietos de Stroessner fueron sus compañeros de aula. Se graduó en mercadeo en Estados Unidos.

Divorciado de Fátima María Díaz Benza, con quien tuvo dos hijos, Abdo se volvió a casar con Silvana López Moreira Bo, hija de una familia de la alta sociedad de Asunción.

Con un movimiento propio, en 2013 Marito fue elegido senador y ungido presidente del Congreso en 2015, año que marcó el punto de inflexión y de ruptura en sus relaciones con el saliente presidente Horacio Cartes.

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