Dilma Rousseff, mandataria de Brasil, envió efectivos de la Fuerza Nacional de Seguridad llegaron a Recife, donde una huelga de agentes de la policía militarizada generó un ambiente de inseguridad y abrió camino a saqueos a comercios en la metrópolis nororiental, que en junio recibirá cinco partidos del Mundial de fútbol.
La presidenta de Brasil decidió la presencia de oficiales de seguridad ya que el paro de la policía militarizada creó un ambiente de inseguridad.
A poco del Mundial, Dilma envía tropas a Recife por serios incidentes debido a una huelga policial

El envío de las tropas federales fue solicitado al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff por el gobernador del estado de Pernambuco, Joao Lira Neto.
El paro fue declarado ilegal por la Justicia del estado de Pernambuco, que ordenó el inmediato regreso al trabajo de los policías y bomberos, que reivindican un aumento de entre un 30 y un 50 por ciento de los salarios de la categoría.
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El gobernador de Pernambuco, sin embargo, afirmó que el Estado tiene "límites fiscales y legales" que le impiden atender las peticiones de la categoría, y prometió que adoptará medidas para garantizar "el órden y la seguridad" de los ciudadanos.