La reencarnación del budismo tibetano contra la infinita paciencia china. Con estas armas tan singulares se libra una lucha por el control del Tíbet y su religión que ya no es a muerte, sino que va más allá. En concreto, más allá de la muerte del Dalái Lama, que es la máxima autoridad religiosa del budismo y lleva exiliado en la India desde 1959, cuando huyó cruzando a pie el Himalaya tras el fracaso de la revuelta tibetana contra la ocupación china. Con 80 años cumplidos en julio, el «Océano de Sabiduría» se acerca a una nueva etapa en la rueda de la vida que resultará trascendental para el budismo tibetano, que se dirige irremediablemente hacia un cisma tras su muerte y, como pregonan sus creencias, su posterior reencarnación. Una vez más, se trata de una lucha de poder donde la religión y la política van de la mano.
A la espera del próximo Dalai Lama
