La vida silvestre prístina de las Islas Galápagos, que se encuentran a unas 600 millas de la costa de Ecuador, ha cautivado desde antaño a los turistas. Sobre todo y muy especialmente, a los amantes de la naturaleza.En los últimos años, el grueso de visitantes al archipiélago se ha disparado de manera constante. Según los datos recabados en un reportaje que publica la revista "Time", si eran unos 200.000 en el año 2013, en el año 1979 fueron menos de 12.000. La curva ascendente de llegadas ha sido imparable. No obstante, la atracción que despiertan las Galápagos no es un fenómeno nuevo. Fue su fauna la que atrapó un día a un joven naturalista, Charles Darwin, a las islas en el año 1835, tal día como estos, y sus conclusiones darían lugar a una de las teorías científicas más importantes jamás postuladas.
A bordo del "HMS Beagle", al naturalista británico le atrapó la fauna del archipiélago, que daría vida a "El origen de las especies", una de las teorías científicas más importantes jam&a
A 180 años de la llegada de Darwin a las Galápagos
