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Se trata de Darío Irrutia, quien terminó zafando del juicio porque ese día se encontraba de licencia. A otro de ellos se lo vinculó con la "mafia policial".

Uno de los policías pasados a pasiva estaba a cargo del 911 en la tragedia de la Ruta 7

La situación de los cuatro altos jefes policiales sospechados de actos de corrupción dentro de la institución entró en un callejón de difícil salida.

Ahora dos oficinas fiscales han puesto los ojos sobre ellos y sus patrimonios para detectar si, como dice la denuncia en la IGS, incurrieron en actos de corrupción, tan en boga en el país.

La decisión del ministro de Seguridad, Gianni Venier, de pasarlos a disponibilidad mientras dure la investigación judicial, era muy esperada en los cuadros intermedios y en los grados de menor jerarquía porque eran víctimas -según las investigación de la IGS- de sus superiores: todos ellos comisarios generales.

Lo que muchos se preguntan es cómo fue posible que estas personas hubieran podido llegar a tan alto rango siendo que sus antecedentes habrían merecido un estudio profundo, exhaustivo.

Uno de ellos estuvo vinculado con la "mafia policial" y a la desaparición de los informantes Zambrano y Rodríguez. Otro era el responsable del 911 cuando sucedió la tragedia de la ruta 7.

Darío Irrutia, el 7 de febrero de 2014, era el jefe del CEO y terminó zafando del juicio porque ese día se encontraba de licencia: ese día un camionero brasileño ebrio chocó de frente a un colectivo en la ruta 7, en autopista, provocando una de las peores tragedias viales de la historia de .

Víctor Loyola es el implicado en la investigación de la denominada "mafia policial" en su momento por los medios.

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