El lenguaje inclusivo está en debate y por ahora no se impone

El uso de las "x" o las "e" ha comenzado a instalarse aunque de forma lenta.

Si todo fuera mejor y más justo cambiando una "a" o una "o" por una "x" o una "e", las luchas serían más simples, más breves, menos sacrificadas. Casi no serían luchas.

Y que la utilización de las "x" y las "e" vaya a imponerse ahora definitivamente, casi a la fuerza, es un absurdo. Sólo los años darán el veredicto de qué pasó con esta necesidad de crear un lenguaje inclusivo para reforzar una lucha por la igualdad de géneros.

Mientras tanto, es interesante debatir y analizar qué está pasando y atender cada postura.

"Si todo lo que podemos hacer es cambiar letras, creándonos un problema de velocidad en el pensamiento, estamos equivocando el camino. El problema es la discriminación, los abusos, la violencia de género...", dijo el artista y pensador Alejandro Dolina.

"En otro estadio de la lucha nos podremos poner a pensar en esto. Seguramente ya veremos cómo el lenguaje lo resuelve por sí solo. Trabajemos por circunstancias más justas, que quizás luego den lugar a un lenguaje diferente", agregó.

En octubre de 2016 el Concejo Deliberante de Guaymallén aprobó una ordenanza para que en todas las comunicaciones municipales se utilice un lenguaje "no sexista".

Allí se indica que las ordenanzas, las comunicaciones internas y las informaciones públicas deben "nombrar específicamente a las mujeres cuando se conozca su sexo", y deben usar términos que "cuando se desconoce, engloben a ambos". Además impone "evitar el masculino genérico".

Lo llamativo es que la ordenanza comienza diciendo que "el proyecto de ordenanza presentado por los concejales... (...)", utilizando el genérico masculino, cuando se está refiriendo a cuatro ediles y dos edilas, que presentaron el proyecto en conjunto. Es decir, no es tan simple la cosa por más que se ordene lo que sea.

El psicólogo mendocino Walter Motilla, especialista en programación neurolingüística, dijo que "el lenguaje no tiene sexo" y agregó que "pretenden atribuirle un factor sexista a la cuestión del género del sustantivo, cuando en realidad no lo es. El lenguaje tiene un valor absolutamente enunciativo, pero nunca discriminativo. Es carente de cualquier connotación sexista. La connotación se la da el que la usa".

Motilla indicó que el impulso para utilizar "x" y "e" "me parece tiene que ver con una postura social, una postura reaccionaria. Tratan de ver en el lenguaje una discriminación inexistente. Creo que hoy convive en las expresiones lingüísticas, rangos etarios y grupos sociales una serie de sublenguajes o dialectos propios, como los que pueden tener hoy los jóvenes".

Para el psicólogo, este sería un nuevo sublenguaje. "Pero el lenguaje, como lenguaje en sí es carente de cualquier connotación sexista. La connotación se la da el que la usa".

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