Walter Molina (60) confirmó lo que ya se sabía: que cometió el femicidio de Flora Moyano (60). El hombre pasó por un juicio abreviado este viernes, admitió haber cometido el crimen y fue condenado a la máxima pena: prisión perpetua.
El femicida que grafiteó el cadáver de su víctima reconoció el crimen y le dieron perpetua
Walter Molina (60) admitió haber cometido el femicidio de Flora Moyano (60) en Las Heras a mediados de julio pasado
El jefe fiscal de Homicidios Fernando Guzzo llegó a un acuerdo con la defensa de Walter Molina y el caso se resolvió en un juicio abreviado. De esta forma, la juez Érica Sánchez dictó la única pena posible para un homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, que es la prisión perpetua.
El único beneficio que obtuvo Walter Molina fue el de no enfrentar un juicio ante un jurado popular donde, probablemente, el desenlace iba a ser el mismo.
El femicida que grafiteó a su víctima
Walter Molina y Flora Moyano mantenían una relación amorosa desde hacía un tiempo. Su punto de encuentro era el barrio Democracia de Las Heras donde vivía la mujer y la madre del hombre. Hasta esa casa el sujeto llegaba una vez cada dos semanas, tal como le habían permitido en su régimen de salidas transitorias ya que estaba cumpliendo una condena por abuso sexual a una hija.
El sábado 26 de julio pasado, la mujer había tomado la decisión de terminar la relación. Así se lo había comunicado a sus hijos. Pactó un encuentro con Walter Molina pero nunca volvió a ser vista con vida. Su cadáver apareció golpeado en un descampado a pocos metros de su domicilio y tenía una inscripción con marcador que la insultaba y trataba de prostituta.
El cadáver de Flora Moyano tenía una inscripción realizada a puño y letra con un fibrón indeleble que decía "remises truchos". Era una referencia a un cruce que tuvo el femicida con la mujer ya que se fue en un remis hacia la casa de una hija. Los hijos de la mujer veían con malos ojos la relación que mantenía con el hombre ya que había sido maltratada, sumado a que estaba cumpliendo una condena por abuso sexual.
Walter Molina se convirtió en el principal sospechoso del femicidio y fue detenido horas después en su celda del penal de Gustavo André, donde había regresado tras la salida transitoria de ese día.




