Con el Decreto 231, el gobernador de Alfredo Cornejo asignó la terminación de las obras del Centro Federal Penitenciario de a la Unión Transitoria de Empresas formada por Ceosa-OHA. Originalmente, la construcción fue contratada por la Nación, iniciada en 2011 y actualmente se encuentra al 37% de su ejecución. En 20 días se reanudarían las tareas.
El Centro Federal Penitenciario Cuyo estará destinado a procesados y condenados por la Justicia federal con asiento en Mendoza que se encuentren en establecimientos penitenciarios provinciales. También se ha previsto recibir en las instalaciones a los procesados y condenados por la Justicia provincial considerados de alto riesgo. Se les brindarán las condiciones inherentes al tratamiento que indica la ley y garantizando la provisión de higiene, vesttimenta, ropa, alimentación, seguridad y asistencia profesional.
Entre las instalaciones proyectadas, se destacan las de servicios de alimentación, asistencia educativa, espiritual y médica, la biblioteca, el área de recreación deportiva y cultural y los talleres laborales de producción, que incluyen la especialidad regional vitivinicultura.
A tono con las normas nacionales e internacionales en la materia, alojará de forma diferenciada a procesados y condenados, menores y adultos, varones y mujeres, madres y condenados en el período de semilibertad.
El diseño de la obra tuvo en cuenta el concepto de cárcel como un lugar de reinserción social y no de reclusión. De esta manera, se tienen previstos sectores destinados a la educación y al trabajo y sectores diferenciados para procesados y condenados.
Por otra parte, se indicó que cumplirá todos los requerimientos de ley a fin de que se les aseguren a los internos oportunidades para adquirir conocimientos y habilidades, de acuerdo con la Ley Federal y las recomendaciones de Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
