Estima, admiración, cariño, generosidad y respeto, mucho respeto por su vida y obra, son las evocaciones que surgen al recordarlo. Porque Chalo Tulián fue de esos artistas que no abundan en el planeta, que dejan huella tanto en las formas como en las estéticas y los contenidos artísticos.El reconocido artista visual y escultor falleció el jueves a la tarde, a los 68 años, tras enfrentar el cáncer de pulmón que lo había mantenido internado desde hacía un mes en una clínica mendocina. El dolor de sus familiares, amigos y compañeros repercutió en las paredes del mismo taller-casa que hasta su último suspiro habitó para crear piezas memorables. Hasta allí, artistas plásticos y visuales, músicos y teatreros se reunieron para darle el último adiós.El sonido suave y profundo de la quena de Juan Lázaro Méndolas ofreció, la medianoche de ayer, un marco de reflexión ideal para la despedida de semejante artista. Así cada cual recordó momentos compartidos, como las Quemas del Tiempo que organizaba en su barrio; las charlas con jóvenes estudiantes a los que les abría las puertas de su taller más allá de las clases formales en la Facultad de Artes de la UNCuyo, o las jornadas silenciosas de recuerdos dolorosos que trajo el exilio a México en épocas de la dictadura.Hasta los retorcidos hierros y las astillas de las maderas se percibían desconcertadas ante su ausencia física.Casado con la también artista plástica Estela Labiano, padre de Selva (31) y Huayma (26), Chalo Tulián había nacido en San Juan el 11 de junio de 1947 pero en su juventud vino a estudiar Artes Plásticas y Cerámica a y adoptó la provincia como su segundo hogar.Tras el velatorio en su casa-taller del barrio Alto Mendoza, en , el maestro tuvo su descanso a partir de las 18 de ayer en Los Apóstoles.En permanente actividad, Tulián -fanático de Boca Juniors- estaba preparando una nueva exposición, tras su gran y celebrada muestra "Vehículos infernales", que exactamente había inaugurado hace un año en la Nave Cultural.Las grandes obras en hierro o madera del escultor han viajado por casi todos los continentes, en muestras individuales y colectivas. Algunas de sus cautivantes piezas -tanto escultóricas como pictóricas- pertenecen al patrimonio de los museos porteños Eduardo Sívori y Palais de Glace, entre otros del resto de la Argentina.En universidades de México inició su carrera como docente y luego continuó como profesor titular en la UNCuyo. Ha recibido los premios y distinciones más importantes de nuestro país. En 2011 fue reconocido como Artista Innovador por los Premios Escenario."Lo veo a Chalo como un pibe joven irreverente, provocador, desfachatado, que ha pasado el tiempo y su espíritu rebelde se sigue manifestando en su propuesta escultórica. No busca agradar, no busca vender ni quedar bien. Todo lo hace con una cuota de provocación, buscando molestar, removiendo heridas sin tiempo, riéndose de todo y de él mismo. Cada propuesta escultórica responde a una idea, un pensamiento, donde plantea sus convicciones, sus críticas y dolores. No le interesa la escultura como objeto de decoración. No le interesa conmover con la belleza o el refinamiento. Contrapone lo dramático con la burla para quitarle solemnidad a la obra y a la ternura le suma el horror para despistarnos". Así describió una vez la obra de Tulián su mujer, Estela Labiano.Y de este modo se va el artista, inspirador de generaciones enteras, referente del arte contemporáneo, cuya estética marcó los procesos creativos de artistas noveles. Atravesado por la cultura latinoamericana y ancestral, Chalo Tulián fue definido por la artista local y curadora de su última exposición, Laura Valdivieso, como "un gran maestro de los oficios, del saber hacer además del saber decir"."Chalo ha sido siempre una especie de padre espiritual de sus alumnos. Y fue un referente del arte visual local con mucha inserción nacional e internacional. Un gran ejemplo de trabajo, de profesionalismo, de seriedad y de compromiso con el arte. Ha modificado la escena de las artes visuales, ha sido una figura clave en su generación y para las generaciones venideras", completó Valdivieso.Y para resumir expresó: "Era un gran conocedor de los secretos del trabajo del artista, más allá de la metáfora o la poética de la obra en sí. Y creaba con mucho refinamiento, bien abordado el oficio, sea escultórico o pinturas, dibujos o grabados".En la última década, su producción es tan vasta, compleja y abarcativa que vale la pena revisitar para que de Chalo Tulián no haya otra despedida.El dato
- Su origen. Chalo Tulián nació en San Juan el 11 de junio de 1947. A los 20 años se radicó en Mendoza para estudiar Artes Plásticas y Cerámica en la UNCuyo.
- Su obra. Intentó ser actor, de la mano de Carlos Owens y su TNT (Teatro Nuestro Teatro), pero se decidió por las artes visuales.
- Su docencia. Con la dictadura militar, a mitad de los '70 se exilió en México y comenzó allí su carrera docente. En 2014 se jubiló como profesor titular de la UNCuyo.
- Sus premios. Entre otros reconocimientos obtuvo el Gran Premio de Honor del Salón Nacional (1997), el Premio Manuel Belgrano del Museo Sívori (2002) y la Bienal Internacional de Escultura del Chaco (2004).
