Luisa Arenas tiene 82 años, nació el 25 de septiembre de 1943 y cuando habla de su vida, lo primero que aparece no son los premios ni los concursos, sino su familia. “Tengo cinco hijos, 19 nietos y 11 bisnietos, los amo a todos, en mi corazón entran todos”, dice.
Luisa, la mendocina de 82 años que ganó dos concursos con recetas que aún hace para su familia
Vive en Las Heras. Con sus agnolottis y su pastel de choclo ganó concursos y hoy sigue preparando esos platos para sus hijos, nietos y bisnietos

Luisa, ganadora en dos oportunidades de concursos de recetas. Es de Las Heras y dice que la cocina y la familia son sus remedios.
Fotos: gentilezaEn esa casa de Las Heras, donde las reuniones siguen siendo parte de la rutina, la cocina ocupa un lugar central como algo cotidiano, natural, casi inevitable. Luisa cocinó toda su vida, primero por necesidad, después por costumbre y finalmente también por placer. Y fue recién con los años que ese saber, construido en silencio, empezó a recibir reconocimiento.
Su nombre comenzó a sonar cuando decidió participar en concursos de cocina, algo que hasta ese momento parecía lejano. La primera experiencia importante llegó el 3 de agosto de 2018, en el estadio Polimeni de Las Heras, durante el certamen “La receta de mi abuela”, organizado por la Dirección de Adultos Mayores. Allí presentó una de sus especialidades: el pastel de choclo.
Recomendadas
No era una receta nueva ni pensada para competir. Era, simplemente, la misma que hacía para su familia, la que sus hijos le pedían una y otra vez. “Fue ese famoso choclo que hasta ahora se lo hago a mis hijos porque me lo piden mucho. Es tan rico”, cuenta. Ese plato, hecho como siempre -sin secretos más allá del cariño-, la llevó al primer puesto.
Pero no fue lo único. Años más tarde, el 15 de octubre de 2022, volvió a presentarse en otro concurso, esta vez con una receta distinta: agnolottis con crema caruso. El evento se realizó en el Polideportivo de Colonia Junín y tuvo como una de las figuras principales a Maru Botana.
La presencia de Maru Botana en uno de los concursos de la abuela
“Cuando participé con Maru Botana hice agnolottis con crema caruso y ese fue el éxito, de ahí salí premiada por primera vez”, recuerda, mezclando fechas y sensaciones, como suele pasar cuando lo importante no es tanto el orden, sino lo vivido.
Ese reconocimiento tuvo algo especial, pero Luisa no lo vive como un punto de llegada. Para ella, la cocina sigue siendo lo mismo de siempre: una forma de dar. “Para que la comida salga rica hay que poner amor, mucho amor”, repite, convencida de que no hay otra receta posible.
El concurso del pastel de choclo, además, le dejó algo más que un premio. Todas las participantes -16 mujeres de distintos departamentos- fueron reconocidas y compartieron una experiencia que todavía hoy continúa. “Ganamos todas y nos dieron un viaje a Buenos Aires, cerca del Obelisco, una semana todo pago. Muy lindo fue ese viaje”, cuenta.
De ese grupo quedaron seis mujeres que, con el tiempo, se transformaron en amigas. Se siguen viendo, se juntan en su casa, festejan cumpleaños y el Día del Amigo. “Somos muy unidas esas mujeres”, dice, con una sonrisa que se adivina en las palabras.
La historia de Luisa tiene, además, otro costado menos visible pero igual de significativo. No fue a la escuela en su infancia, pero eso no le impidió aprender. “Yo no fui a la escuela, pero aprendí con mis hijos. Cuando empezaron a ir ellos, yo aprendí a leer y a escribir con un librito que se llamaba Mamá”, recuerda.
Ese aprendizaje tardío también forma parte de su recorrido y aparece incluso en otro proyecto que tiene en mente: escribir un libro. “Se trata de mi vida, de los árboles, de la naturaleza, de la vida de mis padres”, adelanta, como quien guarda todavía muchas historias por contar.
La cocina y la familia, los remedios caseros de esta abuela de Las Heras
Mientras tanto, su presente sigue ligado a lo mismo de siempre: la cocina y la familia. El pastel de choclo sigue saliendo del horno, los agnolottis aparecen en las mesas especiales y los encuentros se multiplican. No hay grandes cambios, ni falta que hace.
Cuando se le pregunta qué les diría a otras abuelas que tienen recetas guardadas, no duda: “Que las luzcan, que se animen a hacerlas. Porque es lo más lindo que todo el mundo sepa que una hace comidas ricas”.
En esa frase, sencilla y directa, se resume buena parte de su historia. Una vida sin estridencias, construida con trabajo, afecto y constancia, donde la cocina fue siempre un puente. Primero hacia los suyos, después hacia otros.
Hoy, con 82 años, Luisa Arenas no dejó de hacer lo que hizo toda la vida. Solo que ahora, además, alguien más lo está mirando. Y celebrando.
La receta del pastel de choclo de Luisa
Como broche de su historia, Luisa comparte la receta que la llevó a ganar uno de los concursos y que todavía hoy prepara para su familia.
Ingredientes:
- 4 choclos
- 4 huevos
- 1 cebolla
- 3 cucharadas de pan rallado
- 3 cucharadas de queso rallado
- 1 cucharada de azúcar
- 1 taza de salsa blanca
- Albahaca, cantidad necesaria
- Manteca
- Sal y pimienta
Preparación
Desgranar y procesar los choclos hasta lograr una crema. Saltear la cebolla en manteca, incorporar la crema de choclo y luego el pan rallado, el queso y el azúcar. Agregar la salsa blanca y los huevos batidos. Condimentar y cocinar a fuego lento. Llevar a una fuente y hornear hasta que esté firme.
“Para que salga rica, hay que ponerle amor”, repite Luisa.