Las relaciones de pareja pueden aparentar ser una cosa ante los demás, pero internamente uno sabe lo que realmente sucede. Y un ejemplo muy claro es cuando una pareja se despide del otro bajo la frase cliché “ya hice el duelo” y ahí empieza un conflicto que todas las personas sufren alguna vez: ¿me superó tan rápido? ¿Así de fácil se olvidó de mí?
Lo que nadie te dice cuando tu expareja te "supera rápido": su cerebro hizo algo que vos no te enteraste
El duelo en la relación existe y un tema psicológico muy común es creer que el otro olvidó rápido, cuando en realidad se despidió hace tiempo. ¿Qué significa?
Cuando esto sucede, en realidad el proceso mental y psicológico detrás de este conflicto parental es mucho más complejo de lo que aparenta ser. Si bien es cierto que muchos lo hacen como un “descanso” y “alivio” de la pareja para luego volver a la relación, en otros casos, la persona ya venía con un pie más afuera que adentro y el otro/a seguía enganchado dentro de la relación intentando tapar los huecos que genera el deterioro del vínculo.
Para poder entender uno de los mayores misterios de la psicología, las relaciones y el amor, la licenciada Belén Riccio, psicóloga matriculada en la provincia de Mendoza, habló con Diario UNO sobre cómo es el proceso mental y emocional que hace quien decide alejarse silenciosamente.
Así es como el cerebro procesa el desgaste de la pareja y ensaya la soltería
El cementerio más grande del amor no es el día de la separación, sino la mesa de la cocina donde dos personas cenan en un silencio absoluto, o la cama que comparten, pero cada quien mirando su celular, cuando ya no hay tema de conversación, ni sueños, ni proyectos. Solo costumbre y algo parecido al amor.
Desde la psicología, este fenómeno se debe a un proceso emocional complejo “El desapego, la aceptación y elaboración de la pérdida de la pareja se hace mientras el vínculo todavía existe formalmente”, explicó la licenciada. Es decir, uno de los dos está con un pie más afuera que adentro del vínculo y lo viene formulando en su mente desde hace tiempo. ¿Pero por qué ocurre esto?
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), “el cerebro busca predictibilidad y supervivencia emocional cuando una relación entra en ciclos de conflicto crónico, desinterés o violencia psicológica”. El cerebro en estos casos empieza a asimilar que el futuro ya no es con esa persona y el dolor ya no es agudo, ya que se vuelve crónico. La persona empieza a ensayar cognitivamente cómo sería su vida sola o sin esa dinámica. “Reestructuración de expectativas” lo denomina la psicóloga.
La verdad que nadie te cuenta cuando una de las partes no sufre al separarse
Muchas veces, cuando un vínculo de pareja finalmente se rompe, el otro miembro, es decir, el que no hizo el duelo, queda en shock y se pregunta: "¿Cómo puede ser que no te duela? ¿Tan rápido te olvidaste de mí?". Duda de sí misma/o, piensa que le faltó, que hizo mal, por qué no alcanzó lo que dio.
Pero por lo general no se trata del no, sino de lo que ya pasó, de lo que se construyó con base en la costumbre, el desencuentro y el desgaste. La respuesta técnica que da la licenciada Belén Riccio es: "No me olvidé rápido, me dolió antes, mientras estábamos juntos y en silencio".
Es por eso que entender que el final se venía formando en silencio es vital porque te libera de la culpa. El dolor del otro tuvo su tiempo, y el tuyo tiene que empezar ahora. El duelo no es una carrera a ver quién supera más rápido, transita el dolor y deja de buscar respuestas en el pasado, es empezar a priorizar tu amor propio.



